“Mantener la Serenidad”

15 de abril de 2012


CHI = ENERGÍA



La energía fluye en un continuo y perpetuo movimiento, y alcanza todo lo existente en la naturaleza.
Existe una energía esencial  e invisible que se halla en todas las cosas. La fuerza vital o cósmica fluye permanentemente y se manifiesta de una manera diferente en cada ser y en cada cosa.
El equilibrio de la energía vital representa un estado de salud física, mental y emocional.
En el cuerpo humano, la medicina tradicional china distingue varios tipos de energía que son necesarias para que el organismo pueda cumplir sus funciones.

Energía esencial: 
Es la energía ancestral, congénita, heredada de los padres y determina la configuración básica de nuestra naturaleza. Tiene su origen en los riñones que son la reserva de esta esencia y los órganos que controlan la reproducción, crecimiento y desarrollo del ser humano. La energía esencial nutre y alimenta los tejidos y los órganos. Es la fuerza motriz de las actividades vitales del organismo. Cuanto más abundante sea esta energía primaria, mejor será nuestra salud.

Energía nutritiva: Es el producto de los alimentos en el bazo y el estómago. Circula por canales o meridianos y junto con la sangre alimenta todo el cuerpo. Es la que mueve la sangre, hace secretar los líquidos orgánicos, se transforma en sangre y alimenta a los cuatro miembros y los órganos y entrañas.

Energía compleja: 
Proviene del aire puro inspirado por los pulmones y de la energía de los alimentos absorbidos y digeridos por el estómago y el bazo. Se concentra en el tórax y su función es controlar los movimientos respiratorios a través de la garganta. Tiene relación con la voz y a palabra. Alimenta al corazón para que propulse la sangre,  y a los pulmones, activando la función de controlar la respiración.

Energía defensiva: 
Es el producto de la transformación de la esencia de los alimentos. Es una energía que no circula por meridianos, sino que se desplaza por los órganos  y la superficie del cuerpo: piel, músculos, pelo, glándulas sudoríparas, tejido conjuntivo, tejido celular, tejido cutáneo, etc. Cumple la función de defender la superficie del cuerpo de agentes externos, como cambio de climas.
Regula la apertura y cierre de los poros y la temperatura del cuerpo. Calienta y tonifica los tejidos y los órganos.



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