“Mantener la Serenidad”

24 de julio de 2015

QUE EL ALIMENTO SEA TU MEDICINA...

Los alimentos manufacturados son los más dañinos, tales como el vino, el vinagre, azúcar blanca, jamón, etc. 

La mayor pérdida de nutrientes y especialmente de vitaminas está presente en los alimentos refinados como el pan blanco, el arroz blanco, el azúcar... En general los alimentos sometidos a procesos de manipulación industrial pierden como mínimo un 40 por ciento de la vitamina A, un 30 a 100 por ciento de la vitamina C, un 80 por ciento del complejo B y un 55 por ciento de la vitamina E. 

Por eso les adicionan vitaminas químicas. De mas está decir que el agregado de resaltantes de sabor, color, textura, conservantes artificiales, terminan por convertirlo en un producto totalmente desnaturalizado y productor de enfermedades. 

Se necesitan muchos minerales alcalinos para neutralizar los desperdicios ácidos y derivados del metabolismo del azúcar común, grasas saturadas, y dietas de alta concentración proteica de origen animal. Cuanto más alta sea la ingestión de fósforo, más calcio necesitaremos. La carne y los granos de cereal son muy ricos en fósforo, y con una dieta en donde éstos sean la base, sin el suficiente calcio proveniente del yogur, de las semillas de sésamo, de las almendras, del perejil, de las hojas (parte aérea) de la zanahoria, o de frutas frescas como los higos frescos, los dátiles secos, las uvas, etc, el cuerpo enfermaría a causa de la acidosis.

A esto hay que sumarle los hábitos nocivos y el consumo de ladrones de vitaminas, todo lo cual contribuye a que la deficiencia nutricional sea la regla general y no la excepción en el ciudadano medio.

"Es indispensable, para una buena salud, incorporar a la dieta diaria, frutas y vegetales de estación. Los aceites deben ser de primera presión en frío. La quinoa es una fuente proteica importante, y las legumbres tambien, es importante combinarlas con un poco de cereales para complementar los aminoácidos faltantes. Acompañar siempre estos alimentos con vegetales crudos. Consumir las frutas y las bebidas alejadas de las comidas. Beber agua, e infusiones de hierbas naturales, té verde, té de jengibre, leche de cereales, jugos naturales".


Como preparar los alimentos:

1- Comer tantos alimentos crudos y frescos como sea posible: Como mínimo un 75 a 80 por ciento de la dieta debe consistir en alimentos crudos. Semillas germinadas y jugos licuados de frutas y vegetales son la mejor forma de aumentar nuestra ingestión de vitaminas.

2- Consumir grasas de buena calidad, puesto que muchos vegetarianos guiados por un erróneo concepto de que “las grasas son malas”, apenas las consumen por lo que acaban sufriendo de deficiencias en vitaminas liposolubles  (es decir, de vitaminas que vienen disueltas en las grasas). Las mejores grasas para la dieta higienista ricas en vitaminas liposolubles son el aceite de oliva y el aceite de germen de trigo, aguacates, aceitunas y semillas oleaginosas como las nueces, almendras, pistachos, cacahuetes, sésamo, etc.

3- Adquirir cantidades reducidas de los alimentos para evitar pérdidas debidas al almacenamiento.

4- Puedes colocar las frutas en remojo con un poco de vinagre para su limpieza, durante 15 minutos. Nunca trocees, peles, cortes ni desprendas del rabo (como las fresas por ejemplo) antes de lavar tus alimentos. Siempre debes limpiarlos concienzudamente primero y cortarlos después.

5- Nunca trocees una ensalada ni frutas con horas de antelación  (como máximo 15 minutos antes de comerlas).
Frutas como el melón se tornan indigestas si se preparan así y tienden a fermentar en el tubo digestivo. Tampoco utilices los restos de una comida cruda para la siguiente. Todo debe consumirse al instante.

6- Jugos de frutas y vegetales no deben de demorarse más de 5 minutos entre su licuado y su consumo. Algunos (como el de rábano, por ejemplo) están completamente oxidados tras diez minutos de ser licuados. Nunca utilices jugos en conserva. La licuadora es la mejor inversión que se puede hacer en la cocina para nuestra salud.

7- No bebas ni cocines con agua de grifo, el cloro antagoniza con la vitamina E. Utiliza agua purificada. Recuerda que la peor forma de cocinar es la fritura, pues es la más tóxica y la que más destruye y degrada las proteínas, grasas y vitaminas.

8- Cocinar lentamente y a baja temperatura.

9- No dejes los alimentos expuestos a la luz ni al sol. Por ejemplo los lácteos pierden la riboflavina ( B2 ) a los 10 minutos. Igual proceso ocurre con la miel y otros alimentos. Únicamente los germinados son una excepción: ¡Ellos se enriquecen con la luz solar!

10- Evita los “antivitaminas” como el alcohol  (uno de los mayores ladrones), café y té, tabaco (un cigarrillo te roba 25 mg de vitamina C), azúcar blanca (el mayor ladrón de vitamina B1), estrógenos, sulfamidas y muchos otros medicamentos, abuso de televisión (vitamina A) y en general todos los hábitos nocivos.