QUE EL ALIMENTO SEA TU MEDICINA...
Los
alimentos manufacturados son los más dañinos, tales como el vino, el vinagre,
azúcar blanca, jamón, etc.
La mayor pérdida de nutrientes y especialmente de vitaminas está presente en los alimentos refinados como el pan blanco, el arroz blanco, el azúcar... En general los alimentos sometidos a procesos de manipulación industrial pierden como mínimo un 40 por ciento de la vitamina A, un 30 a 100 por ciento de la vitamina C, un 80 por ciento del complejo B y un 55 por ciento de la vitamina E.
Por eso les adicionan vitaminas químicas. De mas está decir que el agregado de resaltantes de sabor, color, textura, conservantes artificiales, terminan por convertirlo en un producto totalmente desnaturalizado y productor de enfermedades.
Se necesitan muchos minerales alcalinos para neutralizar los desperdicios ácidos y derivados del metabolismo del azúcar común, grasas saturadas, y dietas de alta concentración proteica de origen animal. Cuanto más alta sea la ingestión de fósforo, más calcio necesitaremos. La carne y los granos de cereal son muy ricos en fósforo, y con una dieta en donde éstos sean la base, sin el suficiente calcio proveniente del yogur, de las semillas de sésamo, de las almendras, del perejil, de las hojas (parte aérea) de la zanahoria, o de frutas frescas como los higos frescos, los dátiles secos, las uvas, etc, el cuerpo enfermaría a causa de la acidosis.
A esto hay que sumarle los hábitos nocivos y el consumo de ladrones de vitaminas, todo lo cual contribuye a que la deficiencia nutricional sea la regla general y no la excepción en el ciudadano medio.
Por eso les adicionan vitaminas químicas. De mas está decir que el agregado de resaltantes de sabor, color, textura, conservantes artificiales, terminan por convertirlo en un producto totalmente desnaturalizado y productor de enfermedades.
Se necesitan muchos minerales alcalinos para neutralizar los desperdicios ácidos y derivados del metabolismo del azúcar común, grasas saturadas, y dietas de alta concentración proteica de origen animal. Cuanto más alta sea la ingestión de fósforo, más calcio necesitaremos. La carne y los granos de cereal son muy ricos en fósforo, y con una dieta en donde éstos sean la base, sin el suficiente calcio proveniente del yogur, de las semillas de sésamo, de las almendras, del perejil, de las hojas (parte aérea) de la zanahoria, o de frutas frescas como los higos frescos, los dátiles secos, las uvas, etc, el cuerpo enfermaría a causa de la acidosis.
A esto hay que sumarle los hábitos nocivos y el consumo de ladrones de vitaminas, todo lo cual contribuye a que la deficiencia nutricional sea la regla general y no la excepción en el ciudadano medio.
"Es indispensable, para una buena salud, incorporar a la dieta diaria, frutas y vegetales de estación. Los aceites deben ser de primera presión en frío. La quinoa es una fuente proteica importante, y las legumbres tambien, es importante combinarlas con un poco de cereales para complementar los aminoácidos faltantes. Acompañar siempre estos alimentos con vegetales crudos. Consumir las frutas y las bebidas alejadas de las comidas. Beber agua, e infusiones de hierbas naturales, té verde, té de jengibre, leche de cereales, jugos naturales".
Como preparar los alimentos:
1- Comer tantos alimentos crudos y frescos como sea posible: Como mínimo un 75 a 80 por ciento de la dieta debe consistir en alimentos
crudos. Semillas germinadas y jugos licuados de frutas y vegetales son la mejor
forma de aumentar nuestra ingestión de vitaminas.
2- Consumir grasas de buena calidad, puesto que muchos vegetarianos
guiados por un erróneo concepto de que “las grasas son malas”, apenas las
consumen por lo que acaban sufriendo de deficiencias en vitaminas
liposolubles (es decir, de vitaminas que vienen disueltas en las grasas).
Las mejores grasas para la dieta higienista ricas en vitaminas liposolubles
son el aceite de oliva y el aceite de germen de trigo, aguacates, aceitunas y
semillas oleaginosas como las nueces, almendras, pistachos, cacahuetes, sésamo, etc.
3- Adquirir cantidades reducidas de los alimentos para evitar pérdidas
debidas al almacenamiento.
4- Puedes colocar las frutas en remojo con un poco de vinagre para su limpieza, durante 15 minutos. Nunca trocees, peles, cortes ni desprendas del rabo (como
las fresas por ejemplo) antes de lavar tus alimentos. Siempre debes limpiarlos
concienzudamente primero y cortarlos después.
5- Nunca trocees una ensalada ni frutas con horas de antelación (como
máximo 15 minutos antes de comerlas).
Frutas como el melón se tornan indigestas si se preparan así y tienden a
fermentar en el tubo digestivo. Tampoco utilices los restos de una comida cruda
para la siguiente. Todo debe consumirse al instante.
6- Jugos de frutas y vegetales no deben de demorarse más de 5 minutos
entre su licuado y su consumo. Algunos (como el de rábano, por ejemplo)
están completamente oxidados tras diez minutos de ser licuados. Nunca utilices
jugos en conserva. La licuadora es la mejor inversión que se puede hacer en la
cocina para nuestra salud.
7- No bebas ni cocines con agua de grifo, el cloro antagoniza con la vitamina E. Utiliza agua purificada. Recuerda que la peor forma de cocinar es
la fritura, pues es la más tóxica y la que más destruye y degrada las
proteínas, grasas y vitaminas.
8- Cocinar lentamente y a baja temperatura.
9- No dejes los alimentos expuestos a la luz ni al sol. Por ejemplo los
lácteos pierden la riboflavina ( B2 ) a los 10 minutos. Igual proceso
ocurre con la miel y otros alimentos. Únicamente los germinados son una
excepción: ¡Ellos se enriquecen con la luz solar!
10- Evita los “antivitaminas” como el alcohol (uno de los mayores
ladrones), café y té, tabaco (un cigarrillo te roba 25 mg de vitamina C),
azúcar blanca (el mayor ladrón de vitamina B1), estrógenos, sulfamidas y muchos otros medicamentos, abuso de televisión (vitamina A) y en general todos
los hábitos nocivos.






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