Lo que no te mata te fortalece, dice el dicho, pero en este caso, lo que no te mata de golpe, lo hace lentamente, preparando el terreno para albergar la enfermedad, disminuyendo la energía, debilitando huesos y dientes, agregándole azúcar a la sangre, intoxicando el hígado, alterando el metabolismo, produciendo hipoglucemias, alimentando parásitos, creando mucosidad y acidez....
17 de noviembre de 2014
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