“Mantener la Serenidad”

10 de abril de 2011

OMEGAS: ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES


Ácidos Grasos Esenciales:

Esenciales para tu salud.


Son esenciales porque nuestro organismo no los produce y su carencia está involucrada en un sin fin de enfermedades. Se encuentran principalmente en los aceites, pero sólo si han sido extraídos por presión en frío. Como empiezas a sospechar, un porcentaje altísimo de la población del mundo occidental no los incluye en su dieta porque usa aceites y cereales refinados en su alimentación diaria. Aprende en este artículo qué son, cómo asegurar su presencia en tu dieta diaria y cuáles son algunas de las opciones disponibles en el mercado.
Reumatismos, alergias, várices, hemorroides, fibromas, pólipos, hipertensión, eccema, caída del cabello, infecciones frecuentes, mala cicatrización, pérdida de visión, edema, piel seca son sólo algunas de las enfermedades relacionadas con la carencia o insuficiencia de ácidos grasos esenciales. Según algunos estudiosos, la incidencia de enfermedades degenerativas creció después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se comenzó a extraer los aceites en caliente -a temperaturas que oscilan en los 200ºC-, duplicando el rendimiento, pero deteriorando la calidad nutricional de los aceites, hasta convertirlos en un factor de riesgo para la salud.
Se trata de aceites muertos porque el tratamiento industrial de los mismos modifica sus propiedades. Especialmente el proceso de "hidrogenación" al que son expuestos, produce una modificación en la configuración espacial de parte de sus moléculas, haciendo que luego no puedan integrarse en nuestras cadenas metabólicas: algo así como una pieza que no acaba de encajar en el rompecabezas. Lo que no se metaboliza adecuadamente produce en nuestro organismo por un lado, una sobrecarga de toxinas y por otro, en el caso de los aceites refinados, una falta de ácidos grasos esenciales.
A los ácidos grasos esenciales o poliinsaturados son: ácido linoleico, ácidos alfalinolénico, ácido gammalinolénico, ácido dihomogammalinolénico, y se los considera "esenciales" porque nuestro organismo no los fabrica, a pesar de ser sustancias involucradas en funciones vitales para el ser humano, especialmente:
  • en la estructura de las membranas celulares
  • en la síntesis de prostaglandinas, lecitina y mielina.

Se los llama poliinsaturados porque a lo largo de la candena de 18 a 20 átomos de carbono que constituye el ácido graso, hay al menos dos enlaces dobles. Es precisamente esto lo que hace que se enrancien con facilidad. Aunque su contenido natural en vitamina E asegura la acción antioxidante, esta vitamina no sobrevive la extracción en caliente por lo que para estabilizar las moléculas hace falta añadir vitamina E sintética y realizar el proceso de hidrogenación.
Cuando el aporte de ácidos grasos poliinsaturados no es suficiente, los agentes agresores penetran en la célula con mayor facilidad, cuestión especialmente peligrosa a nivel intestinal. En circunstancias normales, el intestino es de por sí un foco de infección permanente y de ahí que su membrana se renueve cada dos días, pero para construir membranas de calidad hacen falta materias primas de calidad, que una alimentación refinada y desvitalizada no puede darte.
Las prostaglandinas son sustancias biológicamente activas derivadas de los ácidos grasos poliinsaturados que una vez fabricadas por nuestro organismo son liberadas inmediatamente por la mayoría de las células, y de que se mantengan en equilibrio depende nuestra salud. De hecho, para la Dra. Kousmine, que estudió durante 45 años la relación entre los aceites y las enfermedades degenerativas, las enfermedades pueden enfocarse como un desequilibrio del sistema inmunitario, principalmente en presencia de un exceso de PGE2 (prostaglandinas de la serie 2 o "prostaglandinas de la guerra") y de un déficit de PGE1 (prostaglandinas de la serie 1 o "prostaglandinas de la paz").
A los ácidos grasos se los suele clasificar en dos grandes familias: los Omega-3 (que se forman a partir del ácido alfalinolénico) y los Omega-6 (que se forman a partir del ácido linoleico).




Así que para derribar dogmas, lo que tenemos aquí es  dos ácidos grasos esenciales precursores de Prostaglandina: uno, el ácido alfa-linolénico (aceite de lino), dará lugar a otro ácido graso superior -ácido eicosapentaenoico (EPA)- cuya fuente habitual son los pescados azules. Estos formarán la Prostaglandina 3 (antiniflamatoria). Y el otro, el ácido linoleico (LA) (aceite de girasol) que convinado con encimas (delta 6 desaturasa), minerales (zinc, magnesio) y vitaminas B6 y B8, dará lugar a otro ácido graso, el ácido gamma-linolenico (GLA) (aceite de onagra), y este a su vez se transformará en otro ácido superior : ácido di-homo-gamma-linolénico que ayudado por la vitamina B3 y C, se transforma en  Prostaglandina 1.
Las carnes producen ácido araquidónico (AA) procursor de la Prostaglandina 2 (proinflamatorias). Deben estar en el organismo pero en menor proporción.




Sin embargo, para que esta "transformación" pueda ocurrir, es necesario que no haya circunstancias que lo impidan (como determinadas enfermedades o insuficiencias orgánicas) y que estén presentes los "ingredientes" necesarios (normalmente algunas vitaminas y minerales) para que la transformación llegue a buen fin. Por ejemplo, la transformación de ácido linoleico a ácido gammalinolénico puede no tener lugar si falta suficiente magnesio, zinc o Vitamina B6, o también, si la persona sufre alguna enfermedad degenerativa.



Pero atención, existe en tu organismo un mecanismo mediante el cual un exceso de ácido gammalinolénico (en las cápsulas de aceite de onagra, por ejemplo) (precursor de las PG1 o prostaglandinas de la paz) se transforma en ácido araquidónico (precursor de las PG2 o prostaglandinas de la guerra).
Esto es debido a que en la dieta no se han eliminado las grasas saturadas, si la alimentación no está cuidada (que sean productos orgánicos, libres de tóxicos, y alcalinizarte, no se deberían consumir ácidos grasos polinsaturados, porque no se pueden transformar, o se convierten en más ácido araquidónico.

Como dijimos al principio del artículo, las principales fuentes de ácidos grasos esenciales son los aceites de primera presión en frío consumidos crudos (sin calentar), las semillas, los frutos secos, los pescados azules.
Si llevas una alimentación vegetariana, ya sabes que no necesitas comer pescado para suministrarle a tu organismo los "ingredientes" esenciales para fabricar GLA o EPA.
Una forma sencilla y cómoda de asegurar los aportes necesarios es usar aceites de primera presión en frío y consumirlos crudos, por ejemplo para alinear la ensalada (haciendo que cada comensal se sirva su "ración recomendada" de aceite en su plato).
Lo ideal siempre pasa por el equilibrio, por eso, es mejor que "invites a las dos familias Omega" complementando los aceites de forma de asegurar que están presentes, y la forma de hacerlo, respetando el consejo de la AMKI (Asociación Médica Internacional Kousmine) es manteniendo la siguiente proporción: 2 (ácido linoleico o gamma linolénico) :1 (ácido alfalinolénico). Osea : 2 de omega 6 y 1 de omega 3.
El aceite de germen de trigo, por ejemplo, es bastante equilibrado en la proporción de ambos grupos, y además también lo es en la proporción de ácidos grasos saturados y monoinsaturados.
Si usas aceite de oliva vas a necesitar complementarlo con otro aceite rico en la familia Omega-3, el lino por ejemplo.
Un buen dúo lo componen el aceite de lino y el aceite de girasol porque se complementan muy bien. De hecho, en el mercado encuentras la mezcla de ambos porque el alto contenido de Vitamina E del aceite de girasol, evita que el de lino se oxide tan rápidamente. De todas formas, el aceite de lino aunque esté mezclado, se enrancia con mucha facilidad.

Usarlos, sí, pero no de cualquier manera...

Son sustancias tan útiles como delicadas, así que ten en cuenta lo siguiente:
  • No los calientes
  • No los tengas a temperatura ambiente después de abiertos (guárdalos en la heladera)
  • No los expongas a la luz (botellas transparentes, no)
  • Que procedan de la agricultura ecológica
(En Argentina, la marca Campo Claro es la más recomendable)



Los cultivos de cereales y oleaginosas son los que mayores niveles de herbicidas y pesticidas reciben en la agricultura convencional. Al no haber descortezado ni altas temperaturas, se conservan los nutrientes, pero también estas sustancias tan tóxicas.
Los aceites biológicos no son precisamente baratos. Pero ten en cuenta que normalmente con dos cucharadas soperas al día repartidas en tus comidas principales, tendrás suficiente. Y además....
Hablamos de tu salud...



 Algunos recomendaciones y preferencias

Son aceites vivos y por lo tanto, el contacto con el aire los altera. Así que aunque haya ofertas tentadoras, procura no comprarlos en envases de más de medio litro cada vez. El aceite de oliva es menos problemático, así que puede comprarse en envases algo mayores.
(El aceite de Oliva, se puede utilizar para cocinar, ya que contiene ácidos grasos monoinsaturados, los cuales se pueden calentar. Lo mismo el aceite de sésamo. Estos no contienen omega 3 y 6, o lo contienen en mínima proporción).
Si se trata de aceite de lino, entonces será mejor que el envase sea de un cuarto litro (250 cc), y aunque lo hayas conservado en la heladera, no lo mantengas más de un mes. Yo escribo en la etiqueta la fecha en que abro el envase, así no me despisto. Un aceite oxidado produce radicales libres.
Escucharás debates múltiples sobre si se deben conservar en la heladera o no. Hay fervientes defensores del "no". La Dra. Kousmine fue quien introdujo la cuestión de la importancia de los aceites vivos (no refinados) en la alimentación y su relación con las enfermedades degenerativas. Dedicó 45 años de su vida a este estudio. Su consejo era conservarlos en heladera.




Bibliografía:
Asociación Médica Kousmine, El Método Kousmine, Urano, Barcelona, 1989
Besson, Philipppe-Gaston, El buen desayuno. Método Kousmine, Editorial Ibis, Barcelona, 1992
Revista de Medicinas Complementarias. Medicina Holística No. 51, Madrid, Págs. 93
y 135

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